martes, 25 de junio de 2013

LA ÚLTIMA CHUPÁ DEL MATE, de Cristian Baeza Baza.

Una carta a Neruda.


No quería quedarme más. Debía elegir entre una joroba, un tumor que asfixiaba los bíceps de mis fuerzas y me aplastaba contra el suelo; o mi mochila y mi carpa. Decidí salir, enfrentar un viaje. Mi itinerario comenzaba en Tomé y debía concluir en Valparaíso. De puerto a puerto –me dije, y acomodé mi carga sin dejar espacio para la joroba.
Mi mapa, lazarillo que tiraba suave de mis pupilas me hizo ver Isla Negra; diez días bien vividos y mal dormidos en bosques, orillas de ríos, balnearios y patios de anfitriones desconocidos, antecedieron mi llegada. “Total voy a conocer su casa”, que no me costó encontrar, gracias a las indicaciones de un chofer, que había sido “mi” chofer, aunque me llevara en su carrocería.
–“Desde ésta casa no hay excusa para no ser poeta” –pensé, y quise guardar todo en el calidoscopio de mi mirada; grabar el castigo de las olas a las rocas a los pies de tu casa, las inscripciones de tu tumba, que un discreto letrero recomendaba “no pisar”. Pensarte en blanco y negro con Matilde; en blanco y negro escribiendo desde donde yo observaba.
 –“Si quieres ir al interior de la casa debes cancelar” –sentenció una muchacha que no quería ser cruel. Apenas tengo para seguir mi viaje. Tenía dinero para dos días. No pude entrar. Pegando mi rostro a los ventanales pude fijar en mi memoria retazos del interior de tu casa. Compré una postal del lugar y no dejé que la joroba de la angustia trepara por mi espalda. ¿Qué hubieras dicho tú?, Pablo. ¿Abrirías la puerta y me invitarías a pasar?.  Imaginé  una  conversación;  estuve  un  día  entero  dialogando mientras caminaba por el perfil de una carretera hacia el norte. Yo te ofrecía licor que llevaba en mi mochila y te obsequiaba la botella vacía para tu colorida y multiforme colección. ¿A tu padre tampoco le gustaba que escribieras poesía?. Yo no le guardo rencor –te respondía. 
Es tarde, Don Pablo, no sé qué se deja o qué se gana con un viaje, pero cambiamos. El próximo año destinaré dinero para entrar a tu casa. Si tengo otra botella digna de su colección, la vaciamos juntos en el living que no pude ver.

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